
Por: Braulio Jatar Alonso
La situación luce complicada para la propuesta de reforma constitucional. Advertimos desde el comienzo, que la misma estaba plagada de contenidos que no se correspondían con una Constitución progresista. A los errores iniciales se sumaron, con mayor ceguera, los de la Asamblea Nacional, de tal forma que ahora tenemos una proposición que se ha convertido en un adefesio jurídico, por la inclusión masiva de artículos que en nada se relacionan con los presentados inicialmente por el Presidente de la República. De allí que ahora se plantea llevarla a referendo popular en por lo menos dos bloques.
Hemos advertido que no han reformado, sino deformado, una de las mejores constituciones que existen en nuestro hemisferio. Es contrario a norma, el que la Asamblea Nacional haya usurpado la potestad del proponente inicial de la reforma, de tal manera que hayan sobrepasado el número de artículos que originalmente se habían consignado al cuerpo parlamentario. Al final la jactancia de algunos, quienes se creen dueños de la verdad por ser dueños del poder, dejó al descubierto un afán por protegerse mas a ellos mismos que al pueblo que los eligió, tal y como se evidenció en la reforma del artículo 337, en donde se aplicó un antihistórico retroceso a logros conquistados en materia de derechos humanos, lo cual denunciamos con fuerza de la misma forma, como en su momento lo hizo Provea, Tarek William Saab o el propio José Vicente Rangel.
Las encuestas a las que tenemos acceso, demuestran un alto rechazo a la reelección presidencial y a la excesiva concentración de poderes en una sola persona. Se ha subestimado la capacidad de análisis del pueblo y sobreestimado el liderazgo del Presidente de la República, cuando se ha construido una propuesta constitucional pensada más en el ejercicio del gobierno. La oferta de reducción de la jornada de trabajo, así como la inclusión de otras legítimas reivindicaciones a nuestro pueblo, han sido moderadamente aceptadas por lo que, no han logrado cambiar la tendencia hacia la improbación de la propuesta de reforma o a la aprobación de ésta por un estrecho margen.
El Caracazo significó el inicio del declive de la imagen de Carlos Andrés Pérez, tan solo días después de ser reelecto, cuando su soberbia se encontró de frente con un pueblo que vomito indignación por el ejercicio abusivo del poder. La historia es reciente, pero parece que muchos, ahora la olvidan, embutidos en poltronas que hasta hace nada ocupaban quienes al presente califican como sus enemigos irreconciliables.
No somos de los que anticipamos que si la propuesta es rechazada o logra imponerse por un estrecho margen, las cosas se quedaran allí. Hemos advertido que el Presidente se está “jugando a Rosalinda” en este lance, y no tenemos la menor duda que una derrota o una victoria pírrica en este caso, lanzarían a Venezuela hacia una nueva espiral de inestabilidad política, que nos llevaría directo a situaciones de reciente sello.
Si las encuestas siguen marcando una tendencia en contra de la reforma constitucional, la solución no será separarla por bloques, sino retirarla antes de que sea demasiado tarde para volver atrás. El “Caracazo” tomó por sorpresa a casi todos; en el “reformazo” no habrá quienes no estén advertidos o preparados. Por la paz de la República es hora de rectificar.
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EL CASO DEL VIDEO LAMALETTO FUE EL PRIMER SHOW MEDIÁTICO FABRICADO POR LOS CORRUPTOS DE SIEMPRE LEALO AQUI
Jatar: Apellido de origen libanés. Se ha rastreado el origen de este apellido hasta el pueblo de Balbeck en el Líbano. En España, en Andalucía, también existe un pueblo de nombre Játar (difiere del apellido Jatar por tener la primera sílaba acentuada). El apellido Jatar es común pero equivocadamente escrito como Jattar (doble t) y en algunos casos Jatár o Jattár.